Umbría Blanco
Fermentado en depósito de acero para que se note la fruta: manzana verde, hinojo y un final salino que recuerda al granito de donde sale.
Nada de autobús con quince paradas ni un guía leyendo una ficha. Marina os enseña el viñedo en vaso que plantó su abuelo, Diego abre la sala de catas y os sentáis a probar lo que ha salido este año de la garnacha. Reservad por WhatsApp y os confirmamos el hueco el mismo día.
A 1 h de Madrid por la A-5, sin peajes. Grupo mínimo: 2 personas.
Producción corta, sin filtrar de más y con la garnacha como hilo conductor. Esto es lo que hay esta temporada; cuando se acaba una añada, se acaba, y esperamos a la siguiente.
Fermentado en depósito de acero para que se note la fruta: manzana verde, hinojo y un final salino que recuerda al granito de donde sale.
Color piel de cebolla, nada de rosa chicle. Fresco, con la acidez justa para beberlo sin pensar demasiado en el maridaje.
Sin paso por barrica. Fruta roja, un puntito de pimienta y taninos que no muerden. El vino del día a día en esta casa.
Doce meses en barrica francesa usada, de las viñas más viejas de la finca, las que llevan en el mismo sitio desde antes de que naciera mi abuela. Especiado, mineral, con recorrido.
De una sola parcela, la que da menos kilos y más carácter. Solo se embotella en las añadas que lo merecen: unas 900 botellas numeradas.
Venta solo en la bodega, con o sin visita: escribid por WhatsApp y os confirmamos existencias antes de venir. No hacemos envíos a domicilio.
Cuatro formatos, de la visita rápida al maridaje con quesos de la sierra. Todos incluyen el recorrido por el viñedo y la sala de barricas; lo que cambia es cuánto se cata al final.
Precios por persona, cata y IVA incluidos. Niños hasta 12 años entran gratis, con zumo de uva en vez de cata. Reserva obligatoria, con al menos 48 h de antelación. Si al llegar sois más de los que confirmasteis, os lo decimos antes de serviros la primera copa, no después.
El mismo recorrido, lo lleve Marina o lo lleve Diego. No cambia el guion; cambia quién de los dos os cuenta la anécdota de la vendimia del abuelo.
Empezamos fuera, entre las cepas en vaso, aunque llueva o pegue el sol. Sin ver la tierra y las viñas viejas no se entiende nada de lo que vais a beber después.
Bajamos a donde duermen los vinos de crianza y reserva. Os dejamos oler dentro de una barrica vacía y os contamos por qué usamos roble francés de segundo uso, no roble nuevo.
Nos sentamos con los vinos que hayáis elegido. No hay discurso de folleto: probamos, comentamos y respondemos lo que preguntéis, hasta que se acaben las preguntas.
La Sierra de Gredos no es tierra fácil para la vid: suelos de granito descompuesto, casi 600 metros de altitud y noches frías incluso en agosto. Por eso la garnacha de aquí no se parece a la garnacha de la llanura.
Somos dos, más mi padre que aparece los findes de vendimia aunque le digamos que se siente. Si escribís por WhatsApp, contesta uno de los dos.
Se hizo cargo de la bodega en 2016, después de estudiar Enología en Madrid y una vendimia en Chile que le cambió la cabeza. Es la que decide cuándo se vendimia cada parcela y la que prueba cada barrica antes de que salga una gota a la venta.
Lleva las visitas premium y la cata a ciegas
Pareja de Marina y el que os va a abrir la puerta casi siempre. Antes llevaba la sala de un restaurante en Madrid; ahora explica el viñedo con el mismo cariño con el que antes explicaba una carta de treinta páginas.
Organiza los grupos grandes y las bodas
Salimos poco de aquí, así que os decimos nosotros cuánto se tarda en llegar desde los sitios de donde suele venir la gente, en coche y sin tráfico.
¿Venís en autobús? Hay línea interurbana desde Madrid (Príncipe Pío) hasta San Martín de Valdeiglesias; desde el pueblo hasta la bodega hace falta coche o taxi, no hay parada cerca. Aparcamiento gratuito en la entrada. Preguntar cómo llegar
«Fuimos sin saber nada de vino y salimos hablando de suelos de granito como si tal cosa. La cata a ciegas es una pasada: acertamos uno de cuatro y ya nos sentimos sumilleres.»
«La premium con los quesos vale cada euro. Marina nos contó la vendimia con el vino en la mano, no en un cartel plastificado como en otras bodegas que hemos visitado.»
«Compré una caja de la Crianza para regalar en Navidad y no llegó ni una botella a diciembre: nos la bebimos nosotros. Eso ya dice bastante.»
«Llevamos catorce personas por un cumpleaños y Diego lo organizó sin agobios, con mesas fuera y todo. Nada que ver con el autobús de quince bodegas que hicimos el año pasado.»
Sí, siempre. No abrimos la puerta a quien llega sin avisar: Marina o Diego pueden estar en el viñedo o repartiendo pedidos fuera. Con 48 horas vamos sobrados; si es para el mismo fin de semana, escribid igual, a veces hay hueco.
Sí, entran gratis. No catan (les damos zumo de uva o mosto), pero el recorrido por el viñedo y la bodega suele gustarles más de lo que esperan los padres.
Sí, gratuito, justo a la entrada. Cabe un autobús pequeño si venís en grupo grande, avisando antes.
Sí. Escribidnos por WhatsApp, nos decís qué queréis y os confirmamos si hay existencias para recoger, sin necesidad de reservar cata. No hacemos envíos a domicilio, solo recogida en la bodega.
Sí, con presupuesto cerrado a partir de 15 personas. Lo único que pedimos es que nos avisen con antelación, porque preparamos el espacio de otra manera para grupo grande.
El viñedo tiene tierra suelta y algo de desnivel, así que ahí no podemos garantizar un recorrido cómodo. La sala de catas y la zona de barricas sí son accesibles; escribidnos antes y adaptamos la visita.
Sí, gratis hasta 48 horas antes. Con menos margen, intentamos moveros a otro día si tenemos hueco, pero no lo prometemos.
Una visita, una caja de vino o simplemente una duda sobre qué cata elegir: contestamos por WhatsApp, sin centralita ni formulario que rellenar.
Escribir a Bodegas Umbría por WhatsAppContestamos casi siempre en el día. Si escribís entre semana por la tarde, es cuando mejor cobertura tenemos en el viñedo.