Brief y referencias
Hablamos de tu negocio, de a quién le vendes y de qué te gusta y qué no te gusta de otras marcas. No hace falta que sepas explicarlo con palabras de diseñador: con ejemplos y fotos nos vale para entender por dónde vas.
Nada de plantillas ni logos de IA genérica: cada marca se piensa y se dibuja desde cero, con dos conceptos distintos para elegir y un precio cerrado por escrito antes de mover el lápiz. Identidad, papelería, packaging y diseño editorial para negocios que no necesitan una agencia grande.
Primera propuesta en 48 horas desde que cerramos el brief. Te contesta Nora o Bruno, nadie más.
Este oficio tiene fama de presupuesto elástico: «depende» por teléfono y una factura que crece sola. Esta es la tarifa completa, en plazo normal y en exprés, para que puedas comparar antes de escribir a nadie.
Precios orientativos con IVA incluido y dos rondas de revisión dentro del precio. Antes de empezar te confirmamos el precio exacto por WhatsApp. Si el encargo crece por el camino (más piezas, más idiomas, más formatos), paramos, te lo explicamos con el coste nuevo y no seguimos hasta que digas que sí.
Tres pasos, siempre los mismos, tanto si es un logo suelto como si es la identidad entera de tu negocio.
Hablamos de tu negocio, de a quién le vendes y de qué te gusta y qué no te gusta de otras marcas. No hace falta que sepas explicarlo con palabras de diseñador: con ejemplos y fotos nos vale para entender por dónde vas.
Nunca enseñamos un único camino desde el principio: presentamos dos o tres conceptos distintos, con su razón detrás de cada uno. Eliges el que más te convence y sobre ese trabajamos las dos rondas de revisión incluidas en el precio.
Entregamos los archivos fuente (AI o EPS), PDF y PNG en los tamaños que necesites, más un documento corto con los colores, tipografías y usos básicos de la marca. La cesión de derechos va por escrito, sin letra pequeña.
Un estudio que no te entrega el archivo fuente es un estudio que te deja atado a él para siempre. Aquí el archivo es tuyo desde el primer día.
No enseñamos logos de clientes concretos por respeto a los acuerdos de confidencialidad, así que aquí van los cuatro tipos de trabajo que más nos entran, con el tipo de negocio detrás.
Identidad
Naming, logotipo y paleta cálida pensada para bolsas de grano, vasos de cartón y el rótulo del local.
Ilustración
Ilustración botánica a medida y etiquetas para una línea de cremas, pensadas para verse bien juntas en la estantería.
Papelería
Tarjetas, carpetas de presentación y la plantilla de memoria técnica que usan en cada proyecto que entregan.
Redes
Plantillas editables para los carteles de actividades y un calendario de contenido para sus redes sociales.
Ni comercial, ni «te lo pasamos a un junior». Si escribes por WhatsApp te contesta Nora o Bruno, y es quien se sienta a dibujar tu encargo.
Ocho años haciendo identidades para negocios que no necesitan una agencia grande, sino alguien que entienda lo que venden. Antes de dibujar un solo logo pregunta tres veces «¿y esto a quién se lo vas a vender?», y las respuestas cambian el boceto.
Lleva el brief y las rondas de revisión
Seis años maquetando catálogos, cartas de restaurante y cajas que tienen que sobrevivir a una estantería de verdad. Si un packaging no se entiende en dos segundos desde el pasillo del súper, para él está mal resuelto y lo vuelve a intentar.
Lleva imprenta, packaging y los plazos exprés
«Les pedí un logo y me trajeron tres, cada uno con una razón distinta detrás. Elegí uno y en dos rondas ya estaba cerrado, sin subir el precio a mitad de camino.»
«Las cajas de mi crema para bebés parecen de otra marca, en el buen sentido. Vendo más solo porque la caja se entiende sola en la estantería, sin que nadie tenga que explicarla.»
«Pedí presupuesto para las tarjetas y la carpeta del estudio y me lo dieron cerrado por escrito antes de empezar. No hubo ni un euro de más en la factura final.»
«Tenía un logo hecho con una IA que no aguantaba ni una camiseta bien impresa. Me lo rehicieron desde cero y ahora funciona igual en la web, el rótulo y las redes.»
En el plazo normal, entre diez y quince días desde que cerramos el brief: unos días para los primeros bocetos, otros para las rondas de revisión y uno más para entregar los archivos finales. Si corre prisa, hay plazo exprés de 48 a 72 horas con un recargo sobre el precio normal, siempre que lo digas al pedir presupuesto.
Dos rondas sobre el concepto elegido, ya incluidas en el precio de la tabla. No es empezar de cero cada vez: eliges uno de los bocetos iniciales y sobre ese vamos ajustando color, tipografía o proporciones. Si después de las dos rondas quieres seguir tocando, la revisión extra se presupuesta aparte, y te lo decimos antes de hacerla.
Siempre los archivos fuente: AI o EPS (vectorial, para imprenta) además de PDF y PNG en varios tamaños y fondos. No nos quedamos con el archivo original ni lo entregamos solo si pagas un extra: viene incluido en cualquier encargo, del logo suelto a la identidad completa.
Sí. La cesión de derechos de uso es completa y va por escrito: puedes ponerlo en la web, las redes, un rótulo o una camiseta sin pedirnos permiso ni pagar una licencia aparte. Lo único que no cubre el precio es que otra empresa distinta a la tuya lo use para vender algo suyo.
Es de lo que más nos entra: rediseños de logos hechos deprisa, con una plantilla de banco o con una IA genérica, que no aguantan una imprenta de verdad. Empezamos con una auditoría corta de lo que ya tienes, qué funciona y qué no, y damos presupuesto cerrado en 48 horas antes de tocar nada.
Sobre todo para negocios pequeños: la cafetería que abre en el barrio, el estudio de tres personas, la tienda que por fin quiere dejar el logo que le hizo un cuñado con buena voluntad. Los precios de la tabla están pensados para eso, no para la campaña de una multinacional.
No: el plazo exprés, de 48 a 72 horas, lleva un recargo sobre el precio normal porque significa reorganizar la semana entera para meter tu encargo primero. Está siempre marcado en la tabla, así que sabes el precio exacto antes de decir que sí.
Una foto de tu logo actual, un par de referencias que te gusten o cuatro líneas sobre tu negocio: con eso ya podemos darte una horquilla de precio por WhatsApp. Si al final trabajas con otro estudio, no pasa nada: al menos ya sabes lo que debería costarte.
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